El presente.

G.W.F. Hegel defendía que las ideas transforman el mundo, en este sentido, las ideas que tengamos definirán la forma como comprenderemos y viviremos el mundo. En este sentido el concepto presente se vuelve determinante. El presente se comprende como un concepto temporal, es una de las tres formas que divide al tiempo, pasado-presente-futuro. El presente es ahora, sin embargo, por la idea lineal del tiempo, el presente es afectado por el pasado, y el futuro siempre se nos escapa. Esta idea provoca dos miedos en los seres humanos, en primera instancia, crea una ansiedad por el porvenir, haciendo que el presente pase a segundo término, en segundo lugar, crea un eterno enemigo, el pasado, este nunca nos deja vivir en paz, tenemos por culpa de ello una batalla que nunca podremos ganar. Pasado y futuro se vuelven en esos entes que nos arrebatan el presente, son los villanos de nuestra corta historia, por ellos tenemos traumas, histeria, deseo, ansiedad, un estado de vació y desesperación que sólo se va con la muerte. Sin embargo, el presente puede entenderse como un concepto ontológico, es decir, éste deja de representar un tiempo, y toma el sentido de una existencia. El presente es aquello que es, y siendo más drásticos, es lo único que puede existir. Pasado y futuro se cancelan, porque ya no existen, porque no están, por lo tanto, no hay forma que el pasado nos perturbe, así mismo, el futuro no es, y no puede crearnos esa ansiedad que nos enloquece. Todo es presente, es lo único que tenemos, y siempre está en riesgo de perderlo, por esa razón, no debemos perder la oportunidad de valorar, amar y alegrarnos por nuestro presente. Algún día no seremos, pero ese momento no es presente. En este sentido, nos hemos equivocado toda nuestra vida, hemos confundido un concepto ontológico con uno temporal, hemos desperdiciado muchos días en sentirnos mal por algo que no existía, en sentirnos atemorizados por algo que aún no existe, pero quizá a partir de ahora, podamos vivir con fervor nuestro hermoso, inagotable y único presente.

Vivir es como un salto, no sabes cómo va a ser la caída, sólo puedes desear que todo salga bien, para que así quizá puedas volver a saltar. Nadie dijo que vivir fuera algo fácil, sin embargo, cuando eliminamos tontos miedos, tampoco es tan difícil.

Roberto Bravo Ortega. Está sección, es un salto, no tengo por qué tener razón, simplemente creo en ello.

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