La Gran Lección Socrática

Lo primero que debemos de tener en cuenta cuando hablamos de Sócrates es que no podemos saber realmente quién fue Sócrates, esto por una razón, Sócrates no escribió nada, no existe un solo texto que se le pueda adjudicar al filósofo. Tan complicada es la cuestión que se ha llegado a dudar de la existencia de este personaje. La única vía que tenemos para conocer a Sócrates es por medio de aquellos que escribieron acerca de él, sin embargo, ¿qué tan confiables pueden ser estos veredictos? Tan confiables como si preguntamos a nuestros vecinos que opinan de nosotros. En suma, podemos dividir la figura socrática en dos partes, la parte histórica, y la parte literaria, ¿cuál de ellos es el verdadero Sócrates? Pregunta bastante complicada de responder. Nosotros por lo pronto, diremos de la parte histórica que Sócrates vivió en Atenas a finales del siglo V a.C. De la parte literaria, intentaremos recuperar la gran lección socrática, es decir, el motivo por el que Sócrates decidió (sí es que fue así) no escribir nada, también la razón que motivó al filósofo a enseñar a través de sus famosos diálogos callejeros, y por último, el por qué de la existencia de un género literario que nació después de su muerte, los famosos “diálogos socráticos”.

¿Decidió o no tenía otra opción? Para responder dicha cuestión, debemos tener presente que en la Atenas del siglo V a.C. la cultura escrita estaba completamente vigente. Sin embargo, la tasa de analfabetismo era muy alta en Atenas, como en toda sociedad, los medios culturales de mayor importancia regularmente están absorbidos por las clases más privilegiadas.Pero en la situación de Sócrates existen dos pasajes en el diálogo Fedón, que nos hacen ver que Sócrates sabía tanto leer como escribir. En el diálogo, algún conocido de Sócrates le comenta que leyó un texto de Anaxágoras, acerca de la “causa de todas las cosas”, a lo que Sócrates comentó, “antes bien con gran diligencia cogí los libros y los leí, lo más rápidamente que pude.” (Fedón 96d-98c). En el mismo diálogo, Platón hace decir a Cebes que, en sus últimos días en la prisión, Sócrates escribió un himno a Apolo y versificó alguna fábula de Esopo. En conclusión, el diálogo Fedón es uno de los diversos testimonios que nos muestra que Sócrates sabía leer y escribir, por lo tanto, podemos afirmar que Sócrates decidió no escribir, lo que queda responder es el ¿por qué?

No escribir tenía que ver con las convicciones de Sócrates acerca de cómo se alcanza el conocimiento. En el diálogo Banquete, Agatón hace un banquete con motivo a un reconocimiento que recibió, Sócrates fue invitado al evento, pero antes de entrar al comedor con todos los demás invitados se quedó largo tiempo parado en la entrada, mirando al horizonte, quedando refugiado en sus pensamientos, entonces, cuando Agatón ve por fin entrar a Sócrates le dice: “Aquí, Sócrates, échate junto a mí, para que también yo en contacto contigo goce de esa sabia idea que se te presentó en el portal.” (Banquete 175c-d) A lo que Sócrates respondió, “Estaría bien, Agatón, que la sabiduría fuera una cosa de tal naturaleza que, al ponernos en contacto unos con otros, fluyera de lo más lleno a lo más vacío de nosotros, como fluye el agua en las copas, a través de un hilo de lana, de la más llena a la más vacía.” (Banquete 175 d-e).

Sin duda, por este tipo de comentarios a Sócrates lo mataron. Sócrates piensa que la educación no debe estar basada en la memorización de datos, sino en la reflexión, porque cada individuo necesita distintos conocimientos, así como diversos niveles de conocimiento, el aprendizaje en este sentido, debe estar enfocado hacia el vivir bien de cada persona, para saber qué conocimientos se necesitan, se debe hacer una introspección de la vida. Hoy en día, tenemos el ejemplo de la educación básica en nuestro país, se busca alcanzar conocimiento a través de la memorización, constante repetición, tareas, ejercicios, exámenes, y los jóvenes aprenden, pero aprenden de forma momentánea, con el único fin de pasar de grado, Sócrates nos propone una educación basada en la aplicación de los conocimientos que obtenemos, es decir, en vivir lo que sabemos.

Sócrates no escribió por esta razón, él creía que la palabra escrita era palabra muerta, y nadie lo culparía, ¿quién puede recordar todas las leyes de la constitución? No sólo eso, si algún erudito con gran memoria recordará letra por letra aun faltaría lo más importante, vivir conforme a ellas. Sí se pretendía enseñar algo a alguien, pensaba Sócrates, no debía ser aprendiéndoselo, sino haciéndolo vivir conforme a ello, y la mejor manera de llegar al alma humana era a través de la palabra, la palabra viva tiene la fuerza suficiente para tocar el corazón del individuo, para Sócrates, la filosofía no busca enseñar nada, lo que quiere es llevar al individuo a la reflexión, y eso sólo puede lograrse a través del diálogo; al inicio dialogando con otra persona, en este caso un mentor, después dialogando consigo mismo. Las grandes hazañas de la filosofía no se dan por aprenderse todo un tratado epistemológico, ontológico, metafísico, ético y político… Las grandes hazañas de la filosofía se han dado por medio del acto reflexivo. Cuando intentamos justificar nuestras creencias, cuando queremos explicar el porqué de nuestros conocimientos, en ese acto de reflexión encontramos una transformación de nosotros mismos.

Es por medio de diálogo, de la palabra viva, como Sócrates pretendía heredar el mayor de los aprendizajes filosóficos, “CONOCETE A TI MISMO”.Para comenzar a saber quién fue Sócrates, debemos tener en mente que fue una persona que entregó la totalidad de su vida para recordarle a los que le rodeaban que se estaban abandonando a sí mismos y que urgía que alguien les recordará lo verdaderamente importante de la vida, alcanzar la felicidad, y la única manera de hacerlo era a través del cuidado de sí mismos.

El saber socrático es una introspección personal, es la invitación a dejar de conceptualizar todo para poder alcanzarlo de forma real. Aprender y vivir, en este sentido, son sinónimos, por esta razón, lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos es aprender lo que nos es útil para alcanzar nuestra felicidad, es decir, conocernos a nosotros mismos. Después de la muerte de Sócrates se popularizó un género literario conocido comodiálogos socráticos” (estos textos se desarrollaban en forma de diálogo y tenían

como interlocutor principal a Sócrates), esto se debió, a que de alguna manera, aquellos admiradores del filósofo que decidieron escribir, le reconocían a Sócrates el método de enseñanza, y buscaron una forma de escritura que guardara la palabra viva, ya que ellos al igual que Sócrates estaban convencidos de que, sólo por medio de ella era posible conocerse a sí mismo y en consecuencia, ser felices.

Mtro. Roberto Bravo Ortega.

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