Una nueva forma de comprender la democracia.

En la película El Dictador del año 2012, dirigida por Larry Charles, el Almirante Haffaz Aladeen emite un discurso hacia la ONU en “defensa” de la Dictadura, que dice lo siguiente: “Imagínense sí E.U. fuera una Dictadura… El 1% de la población podría acaparar toda la riqueza del país. Enriquecerían más a sus amigos ricos bajándoles los impuestos y rescatándolos cuando corren riesgos y fracasan. Podrían ignorar las necesidades médicas y educativas de los pobres. Sus medios parecerían libres, pero realmente lo controlaría una persona y su familia. Podrían intervenir los teléfonos, torturar a reos extranjeros. Podrían arreglar elecciones. Podrían mentir sobre por qué van a la guerra. Podrían llenar sus cárceles con un solo grupo racial y nadie se quejaría.

Podrían espantar los medios de comunicación al pueblo y hacer que apoye políticas contra sus intereses (los del pueblo). Se que es difícil de imaginar para los americanos, pero por favor, intenten.”  La película parece ser una sátira hacia los gobiernos autoritarios de Medio Oriente, sin embargo, al final da un giro sorpresivo y la crítica se hace hacia la democracia de E.U. La crítica, en este sentido, puede extenderse para la forma en que se aplica la democracia, en este sentido, es aterrorizante las semejanzas tan grandes y obvias que puede tener una democracia con un totalitarismo, esto nos lleva a preguntarnos, ¿qué es la democracia?

Aristóteles en la Política hace la división de las formas de gobierno, para ello se basa en dos características, una cuantitativa, otra cualitativa; la primera se divide por el número de personas que gobiernan, la segunda, para quienes gobiernan. De esta manera Aristóteles menciona que una de las formas de gobierno y además la mejor, es la Monarquía, en la cual una sola persona gobierna para el bien vivir de todos los demás, la segunda forma de gobierno que describe Aristóteles es la Aristocracia, en ella gobiernan los mejores, un pequeño grupo de personas gobierna para el bien vivir de todos. De las formas virtuosas, por último, viene la República, en ella gobiernan todos buscando el bienestar de la comunidad. Ahora bien, cada forma descrita tiene un contrario, y de aquí derivan las otras tres formas de gobierno, así pues, el gobierno de uno que gobierna para su propio bienestar se llama Tiranía, los pocos que gobiernan para beneficiarse a sí mismos se llama Oligarquía, por último, el gobierno de todos que gobierna para el beneficio de cada quien se llama Democracia. Aristóteles veía como la mejor forma de gobierno la Monarquía, sin embargo, el filósofo era plenamente consciente del egoísmo de las personas, y adelantaba que era muy poco probable establecer una verdadera Monarquía. Al no poder establecer la mejor forma de gobierno, Aristóteles se conformaba con el menor de los males, éste era la Democracia, en ella gobiernan todos para beneficiarse todos, aun cuando es un planteamiento egoísta se benefician o se perjudican todos, es en este sentido que Aristóteles ve en la Democracia el mal menor.

Etimológicamente Democracia significa Démos-Pueblo, Krátos-Poder, es decir, Poder del Pueblo, de los muchos, de la mayoría. Ya sabemos hasta aquí, que la democracia es una forma de gobierno, también que democracia significa gobierno del pueblo, ahora bien, nos interesa dar una definición de democracia. Norberto Bobbio nos heredó una definición mínima de lo que podemos reconocer como una democracia; a) La atribución del derecho de participar directa o indirectamente en la toma de decisiones colectivas; b) este derecho debe ser otorgado para un número muy alto de ciudadanos (o en el caso extremo de unanimidad) y c) es indispensable que aquellos que están llamados a decidir o a elegir a quienes deberán decidir, se planteen alternativas reales y estén en condiciones de seleccionar entre una u otra. Desgraciadamente llevada a la práctica se olvida que ésta es una definición mínima, es el lado más visible, más palpable de la democracia, pero su realización no termina aquí.

Sin embargo, la realidad democrática de muchos países queda en la institución de medios electorales, entonces en la realidad parece más una dictadura con tintes o medias intenciones democráticas, regresamos pues al inicio, donde poníamos como ejemplo el discurso de la película El Dictador, y nos vuelve a parecer que democracia y totalitarismo no son tan distintas. Dice Amartya Sen: “Votar a secas puede ser en sí mismo completamente inadecuado, como lo muestran con elocuencia las insólitas victorias electorales de tiranías en ejercicio o regímenes autoritarios del pasado y del presente.” Los gobiernos más tiránicos llegaron a través de una abrumadora mayoría en las elecciones, por lo tanto, la definición mínima no está mal, sin embargo, no puede quedarse ahí.

La democracia para ser real y efectiva debe entenderse como Razón Pública, en otras palabras, no basta con el sistema electoral, es también necesaria una educación democrática; es decir, que las personas sean capaces de tomar decisiones acerca de sus representantes, para esto, la sociedad debe estar conformada de individuos razonables, críticos, tolerantes a la diversidad de opiniones y objetivos. Por parte del gobierno no debe existir ningún tipo de presión, ya sea económica, violenta o social, las elecciones deben hacerse en un ambiente de libertad política.

También es importante el papel de una prensa libre, los medios de comunicación deben de servir para informar claramente, así como también, para ser espacios de opinión pública. Debe existir todo tipo de garantías para que el ciudadano emita su voto de forma libre y consciente. En suma, democracia no es una forma de gobierno exclusivamente, es una forma de vida, es una práctica que debe tomar sentido en todos los rubros sociales.

En su autobiografía, Nelson Mandela describe la naturaleza democrática de las deliberaciones locales en Mqhekezweni: “Quien lo deseaba, podía intervenir. Era la democracia en su forma más pura. Podía haber alguna jerarquía entre los oradores, pero todos fueron escuchados, el jefe y el hombre común, el guerrero y el curandero, el tendero y el granjero, el hacendado y el campesino… El fundamento del autogobierno consistía en que todos los hombres eran libres para expresar sus opiniones y eran iguales en su valor como ciudadanos”. Sólo cuando existan los elementos de Participación política, el diálogo y la interacción pública, además de los que había mencionado Bobbio, podemos comenzar a hablar de una democracia real y sana, sin embargo, sí sólo tenemos organización electoral, la realidad es que vivimos en una dictadura disfrazada de democracia.

Mtro. Roberto Bravo Ortega.

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