En busca del mejor café de la CDMX. Capítulo I… «Quentin»

El café: Orígenes

El café, hizo su aparición alrededor del siglo XIV en Yamen, donde se cultivaba. Sin embargo, se sabe que se consumía en Etiopia desde un siglo antes, donde es su verdadero lugar de origen. Si lo pensamos bien, el café tardó mucho tiempo para convertiste en un artículo de consumo, pero apenas apareció en la experiencia del ser humano se convirtió en un producto tan importante que logró cruzar fronteras. Hoy en día el café es el segundo producto más importante del comercio internacional, solo después del petróleo. Bebemos aproximadamente 700 mil millones de tazas de café al año, elaboradas con más de 7 mil millones de kilos de café verde. Las cifras son sorprendentes y más si se toma en cuenta que en el siglo XIX se producía y consumía 90% menos.

Bienvenido amigo lector a nuestra revista digital, en esta sección como ya lo indica el titulo la misión es una, encontrar el mejor de café de la ciudad. La relación de los libros con el café es innegable, y si tú perteneces a esta congregación llamada pensamiento del pensamiento, muy probablemente compartirás la opinión de que el café es más que una bebida. En México la cultura de “cafetería especializada” no está tan arraigada, por supuesto que se han bebido litros y litros de café desde hace muchos años, pero me atrevería a decir que no es una tradición como si lo es en Europa o en Estados Unidos. Tener establecimientos totalmente consagrados a la degustación y venta de café no es una costumbre como ya dijimos, sin embargo, en las últimas décadas hemos visto un crecimiento exponencial de cafeterías, cosa que por supuesto, agradecemos mucho. Tomar una buena taza de café depende de muchas condiciones, sin duda lo más importante es el sabor y la delicadez de la bebida, sin embargo, tomar una buena taza de café es toda una experiencia sensorial, y la perfección se logra al igual que el destino en los estoicos, es decir, cuando todas las condiciones se realizan.

Por esta razón nos ha parecido un ejercicio divertido, y también necesario, poner a prueba a las denominadas “mejores cafeterías de la ciudad”, debemos aclarar que no somos baristas, pero me parece que tantos años como consumidor avalan para hacer una reseña digna de estos bellos establecimientos. Para nosotros son tres los puntos a considerar, porque como ya se ha dicho, una taza de café es toda una experiencia sensorial. Lo primero a considerar, por supuesto, es el sabor, para ello probaremos el café en métodos de decantación como lo puede ser V60, Chemex, sifón japonés, AeroPress, o cualquier método de filtración, así como un café combinado con leche, Latte, Cappuccino, Moka. etc. Esto con el fin de probar no sólo la calidad del café, sino la calidad del barista también.

Una taza de café es toda una experiencia sensorial.

Lo segundo a considerar es el establecimiento, una cafetería tiene que ser un espacio en donde el consumidor lo sienta como una extensión de su hogar, en ella no sólo hay aromas en el aire, también hay ideas, risas y amor. Por último, el servicio, también lo consideramos importante porque para encontrar el mejor café, nosotros como consumidores debemos entender lo que nos estamos bebiendo, y en este sentido, el barista es el mejor guía que se puede tener, por esta razón, creemos que el trabajo de un buen barista no se agota en hacer deliciosas tazas de café, sino también, es relevante ayudar al consumidor a entrar en el maravilloso mundo del café. Recordemos que incluso Dante necesitó de Virgilio para cruzar el infierno.

Quentin

La primera cafetería que hemos visitado se llama Quentin se ubica en la colonia Roma, para ser más preciso en la avenida Álvaro Obregón, y nos comentan que ahora tienen sucursal en la Condesa, en Ámsterdam 67A. Nuestro arribo fue a la matriz, así que si te desplazas en carro, puedes llegar por la avenida de los Insurgentes, o si lo haces en transporte público está cerca la estación de metrobús Álvaro Obregón. Podemos adelantar que fue una experiencia muy grata. Comencemos el diagnostico.

Sabor

Probé un latte, un cappuccino y un café filtrado. Causó algo de sorpresa que no tuvieran los métodos tradicionales, pero tampoco es para escandalizarse, el método de filtro cumplió de forma increíble para la prueba que pretendía hacer. El café filtrado debo decir que es bastante rico de sabor, un punto a favor de todo ello es que tienen 5 procedencias distintas, y en el instante de preparar la bebida muelen el grano. El café que pedí provenía de una finca en Oaxaca, tenía un sabor frutal delicado, una acidez que no satura el paladar (y que agradezco por mi gastritis), el sabor del grano de café estaba muy presente, todos esos elementos ayudaron para que la bebida fuera una explosión de sabores. De todos los cafés que probé, me atrevo a decir que este procedimiento de filtro es el lujo de Quentin.

Cafetería

El establecimiento es un lugar pequeño y muy acogedor, tiene esta pinta de un bar café y eso emociona mucho, tiene pocas mesas, pocos sillones, y el ambiente es muy tranquilo, una experiencia que en solitario se disfruta bastante bien. Lo que me encantó fue la barra, es como sentarte con un cantinero, pero de café. Me parece que Quentin se podría convertir en un rincón especial para cuando quieres pensar en nada, es decir, en las cosas que en verdad tienen sentido en la vida. El barista usó en todo momento cubre bocas y el lugar cuenta con muy buenas medidas de sanidad, este apunte sólo vale para tiempos de pandemia. Maravilloso lugar.

Servicio

Desde mi punto de vista el servicio fue muy bueno, cuando pregunté por los diferentes orígenes de café, el barista fue muy amable, explicando no sólo el origen, sino también, las cualidades de cada uno de los granos, esto en verdad es importante porque a la hora de hacer tu elección tienes una referencia clara de lo que podría gustarte, lo demás es probar. En cuanto al precio me parece un precio muy justo, tomando en cuenta lo que cuesta una taza de café en un establecimiento especializado.

De Quentin me quedo con el delicioso café filtrado oaxaqueño. Dar calificaciones me parece injusto, el trabajo y el concepto que crea una persona no puede tener una medida cuantitativa, pero si les puedo decir que tengo muchas ganas de regresar a la barra de esta linda cafetería. Es un lugar altamente recomendable para todos aquellos que buscan una deliciosa taza de café, pero también para todos aquellos que buscan un rincón en la ciudad que puedan sentir como propio. Es una hermosa cafetería y sin duda, su especialidad, preparar un café que te alegrará el alma.

Por R de Rameau.

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