Remedios Varo: La pintora de la fantasía.

Me atrevo a decir que es casi imposible no asombrarse al ver una obra de Remedios Varo, podrá ser del agrado o no, sin embargo, son pinturas que te hacen sentir mucho, sobre todo, intriga, éstas despiertan una sensación de extrañeza que provoca no poder apartar la mirada hasta descifrar todo lo que está representado en el cuadro. Pero la obra de Remedios Varo no logra hacerse clara si no conocemos su vida, sus intereses, sus pasiones, y también, su vida amorosa (podremos pensar que estamos siendo muy entrometidos, empero es cierto). La obra de Remedios tiene muchas influencias, su padre, la travesía surrealista, los trabajos publicitarios que realizó y el amor que llegó a tener por ese país que le abrió las puertas para cumplir el sueño de vivir de su trabajo artístico. Este pequeño ensayo no busca ser una biografía más de Remedios Varo, para dicha tarea existen muchos documentales, libros y comentarios de profesores de arte que hacen un mejor trabajo, el interés real, es, en primer lugar, hacer una exhortación para acercarse a la obra de esta artista española-mexicana (más mexicana que española, pero, ¿eso importa?), segundo, dar algunos elementos necesarios para interpretar de mejor forma sus pinturas, así cuando te encuentres frente a una de ellas, puedas tener una especie de “anteojos” que te hagan ver con más claridad la belleza de sus obras.

El Surrealismo comienza en 1924 en París con la publicación del «Manifiesto Surrealista» de André Breton, quien estimaba que la situación histórica de posguerra exigía un arte nuevo que indagara en lo más profundo del ser humano para comprender al hombre en su totalidad. El surrealismo es la respuesta a dos sucesos, el primero la decepción por la razón, todo el periodo conocido como la modernidad apostó fuertemente por un mundo racional, sin embargo, el siglo XX se caracterizó por las guerras, en 1914 estalla la primera guerra mundial, y en todo el mundo se vive y se siente un desencanto por la razón. El segundo suceso fue la teoría freudiana, el psicoanálisis y la idea del subconsciente, es decir, ese mundo inconsciente que el ser humano guarda en su mente. Así pues, el surrealismo es la respuesta artística de este espíritu. Remedios Varo, tuvo contacto muy cercano con el movimiento surrealista, esto cuando en 1930 radicó en París.

Surrealismo, Libros y todo un mundo de ideas.

Creación de las aves (1957) por Remedios Varo

Sin embargo, su obra no es surrealista, por lo menos, no por completo. Cuando vemos sus pinturas resalta toda la literatura que cautivó a Remedios, la pintura no fue su única pasión, la lectura y la escritura fueron otra forma de realización artística de la pintora. El principito fue su libro favorito, pero también autores como Edgar Allan Poe y Julio Verne captaron su atención. Es innegable que las pinturas de Remedios están llenas de fantasía. Las aventuras fantásticas no fue el único género que atrajo su atención, la ciencia, la magia, el esoterismo, la alquimia se volvieron parte fundamental de su pensamiento y de su obra artística también. La obra de Remedios, sin duda nos muestra su influencia surrealista, pero muestra un mundo que no se agota en él, todos los edificios, calles, carros, personajes, vienen de un mundo que solo Remedios pudo inventar por todos los libros que la acompañaron.

Influencias y Técnicas.

El Jardín de las delicias. (El Bosco 1490-1500).

La adoración de los pastores (El Greco 1612)

Un pintor es expresión de su tiempo, pero también de lo que vive. Como toda creación, la inspiración es fundamental, de igual manera, es indispensable la influencia y las técnicas para llevar a cabo su trabajo. El padre de Remedios la impulsaba para convertirse en una gran artista, por esta razón las visitas al Museo del Prado eran una constante, ahí Remedios se nutría de los mejores pintores de España y de Europa, pero fueron tres pintores especialmente los que sirvieron para que la pequeña Remedios tomará un rumbo. Goya, el Greco y el Bosco, desde mi perspectiva este último fue su mayor influencia, no sólo la idea de hacer un tríptico fue retomada por Remedios, los personajes y las situaciones extraordinarias son algo que se repite en la obra de Varo.

Mimetismo (1960)

Por Remedios Varo

El padre de Remedios no sólo la ayudó en la inspiración, sino también en la técnica, él le enseño todo sobre dibujo técnico, la pintora de la fantasía desarrollaba sus obras a través de una técnica conocida como perspectiva cónica, rostros con la estrella de cinco y seis puntas, también usó el frottage, grattage y la decalcomanía. Además, usaba pinceles muy delgados, algunos de ellos con sólo uno o tres pelitos, justo por eso, los detalles son asombrosos. También muy al estilo renacentista, Remedios hacia bocetos del mismo tamaño de sus pinturas, los cuales calcaba para captar la imagen, es por esta razón que los trazos de las pinturas se vuelven tan exactos. Remedios Varo, por todo esto mostraba que, si bien tenía una imaginación libre, su técnica era por completo rigurosa.

Experiencias y personas que influyeron en el desarrollo artístico.

María de los Remedios Varo Uranga nace el 16 de Diciembre en Anglés, España. Es hija de Rodrigo Varo y de Ignacia Uranga. El padre es ingeniero hidráulico, esto hace viajar a la familia a través de toda España. El padre de Remedios era libre pensador, mientras que la madre era bondadosa y profundamente religiosa. De niña Remedios aprendió el manejo de los utensilios del oficio paterno, la perspectiva, las matemáticas y el dibujo profesional. Después de una instrucción básica en colegios catolicós, su padre le hace ingresar en la famosa Academia de San Fernando, Madrid. En 1930 termina su aprendizaje en la Academia, contrae matrimonio en San Sebastián con Gerardo Lizarraga, un condiscípulo, para “salir de casa” (hecho que Remedios siempre negó, pues decía que se casó por amor). Se instalan en París durante un año. Después regresaría a Barcelona y se separaría de Lizarraga. Tiempo después conoce a Benjamin Péret, con él regresaría a París, donde tiene acceso al círculo íntimo de André Breton; allí conoce a Max Ernst, Victor Brauner, Joan Miró, Wolfgang Paalen y Leonora Carrington. En 1941 Remedios y Péret llegan a México.

Naturaleza muerta resucitada (1963)

El circulo de pintores mexicanos tenía como cabezas principales a Diego Rivera y Frida Kahlo, convencidos por su resistencia a los extranjeros, todos los exiliados quedaron fuera del marco cultural de la época, sin embargo, alrededor de Remedios se formó un círculo de amigos: César Moro, Esteban Francés, Gerardo Lizarraga, Leonora Carrington, Octavio Páz, Ghünter Gerzso y otros. Remedios y sus amigos hacen trabajos artesanales, de decoración y publicidad, todo para poder mantenerse, en estos trabajos se incluye la campaña que Remedios hizo para casa Bayer. En 1952 comienza la etapa en que por fin Remedios Varo vivió de su trabajo artístico, lo que siempre deseó, esto fue gracias a Walter Gruen, refugiado político austriaco, él vio el gran talento de Remedios y no dudo en proponerle que no trabajará más en la publicidad y se dedicará exclusivamente a crear su propia obra. A partir de ese momento Remedios saltó a la fama, desgraciadamente fue poco el tiempo que lo pudo disfrutar puesto que falleció el 8 de Octubre de 1963. Volteando el refrán, podemos ver que también los hombres pueden ir detrás de grandes y valiosas mujeres.

por Remedios Varo

Una Última reverencia…

España, Francia, Venezuela y México fueron los países que le dieron cobijo a la Pintora de la fantasía, pero sin duda alguna, fue en México donde Remedios Varo no sólo encontró el reconocimiento como artista, sino donde también, sintió la libertad que tanto buscó y que le ayudo para descubrirse a sí misma como artista. Termino este breve ensayo citando un pensamiento de Remedios para su amado México, no sin antes, y quizá sin ningún valor relevante, recalcar que nuestra admiración por la pintora va más allá de su “origen”, de la forma que sea, es un orgullo que su historia tenga un apartado en nuestro país, ahora, ella pertenece a nuestra historia y cultura, gracias a Remedio Varo encontramos un motivo más para sentirnos orgullosos de nuestro México surrealista.

En una carta dirigida desde París a Walter Gruen, Remedios escribe:

“Hoy hace ocho días que salí (de México), ¡Dios mío!, qué deseos tengo de regresar, aunque ya no me siento tan mal, sin embargo veo que definitivamente he dejado de pertenecer a estas gentes (los surrealistas) y a estas cosas, que no me interesan gran cosa y que mi vida , no sólo material o sentimental sino también intelectual, está ahí, en esa tierra que sinceramente amo con todas sus fallas, defectos y calamidades.”

Mujer saliendo del Psicoanalista (1960) por Remedios Varo

Mtro. Roberto Bravo.

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